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jueves, 3 de agosto de 2017

Tisha beAv - “Desde el día que se destruyó el Templo de Jerusalén” por Uriel Romano, Rabino




Tisha beAv (el 9 del mes de Av) representó para nuestro pueblo hace unos 2000 años lo que para nosotros es en nuestros días Iom HaShoa (día del recuerdo del Holocausto). Un día de profundo dolor, de duelo colectivo y de introspección individual. Un día donde de recuerdo de la “catástrofe más grande” que alguien pudiera haber imaginado. Años después de la destrucción del Templo de Jerusalén - principal acontecimiento que se recuerda en este día (Mishná, Taanit 4:6)- nuestros sabios comprendieron que desde aquel día el mundo, y en particular el pueblo judío, cambiaron para siempre. Y entonces los rabinos de aquel entonces acuñaron la siguiente expresión:“Desde el día que se destruyó el Templo de Jerusalén - Mi Iom Shejarab Beit HaMikdash…” y cada uno concluía la oración con otro cambio radical que sucedió luego de la catástrofe.
Ya en la Mishná (S. III d.e.c) está frase es citada en nueve oportunidades pero solamente para hacer referencias a cambios de la ley. Varios rabinos sostenían que desde aquel fatídico día varias leyes de la vida cúltica judía cambiaron para siempre (ver por ejemplo: Moed Katan 3:6, Menajot 10:5, Maaser Sheni 5:2, Sotá 9:12, Sucá 3:12, TB Beitza 5a y los conocidos decretos de Rabí Iojanan en Rosh Hashaná 4:1-4). Algunos de estos cambios fueron intentos de reemplazar el culto en el Templo, otros fueron producto de imposibilidades técnicas de continuar ciertos rituales y otros fueron para mantener viva la memoria del Templo en la vida sinagogal (Zejer LeMikdash).
Generaciones posteriores de sabios, a mayor distancia de aquel fatídico 9 de Av comenzaron a tomar esta expresión “Desde el día que se destruyó el Templo de Jerusalén…” no para recordar meros cambios rituales sino transformaciones teológicas, filosóficas y culturales mucho más profundos. He aquí algunos ejemplos:
Desde el día que se destruyó el Templo de Jerusalén la propia esencia de Dios cambió. Dios dejó de reír (Avodá Zará 3b), Dios no tiene más alegrías (Eijá Zuta, ed. Buber. 1:7) y la presencia de Dios en este mundo se vio tristemente reducida a los cuatro codos de la Halajá (Brajot 8a). Desde aquel día la relación entre Dios y el pueblo judío también cambió para siempre. El muro de hierro que los unía fue derribado (Berajot 32b), los portones de las plegarias fueron cerrados (ad. loc.), la profecía pasó a manos de los tontos y los niños (Baba Batra 12b), el consejo divino fue quitado de nuestros sabios (Meguilá 12b) y los sacerdotes dejaron de bendecir al pueblo con el nombre inefable de Dios (Rashí a Eruvin 18b). Incluso la naturaleza cambió para siempre: “Desde el día que se destruyó el Templo de Jerusalén el Cielo no se ve puro” (Berajot 59a), no caen lluvias de bendición (Baba Batra 25b) y a las frutas les fue quitado su sabor (Mishná, Sotá 9:12). Asimismo la sociedad cambió: “se le quitó el sabor a las relaciones lícitas y se le traspasó a las relaciones prohibidas” (Sanedrín 75b), al parecer la ley y la justicia perdieron su valor.
בס"ד
Jaguim uMoadim en el movimiento Masorti Masorti Olami MERCAZ Olami
Rabino Uriel Romano, 28 años, nació en la Argentina. Cursó sus estudios rabínicos en el Seminario Rabínico Latinoamericano (2016). Aparte de sus estudios rabínicos posee una licenciatura en Ciencias Políticas (UBA, 2012) y una maestría en Estudios judaicos (Shechter, 2017). Sus primeros trabajos comunitarios fueron en la Fundación Pardes, continuando luego como becario de formación rabínica en Bet-El. Se desarrolló también como educador visitante de la N.C.I (Uruguay), trabajó en la A.I.P visitando pequeñas comunidades del interior de la Argentina y se desempeñó como profesor en el S.R.L. Actualmente sirve en Hillcrest Jewish Center, en la ciudad de Nueva York, donde vive con su mujer y su hijo Noah.
Desde el día que se destruyó el Templo de Jerusalén, aquel 9 de Av del año 70 d.e.c., el mundo cambió para siempre y así lo expresan nuestros maestros con frases que conmueven casi 2000 años después. Tan terrible fue aquel episodio que algunos de nuestros maestros insistían incluso en que desde aquel día “lo correcto sería que no se comiese carne ni se tomara vino” (Toseftá, Sotá 15:10), es decir que lo correcto sería que viviéramos en un duelo eterno. Sentían incluso que no tenían fuerzas para seguir adelante ya que desde aquel día: “...la tierra hace miserable a todos sus habitantes, los deja como a un hombre enfermo que no tiene fuerzas” (Pirkei deRabi Eliezer, Ed. Higger, Cap. 32).
Sin embargo casi 2000 años después aquí estamos. Seguimos rezando, seguimos estudiando, y seguimos pronunciando la bendición sacerdotal. Seguimos maravillandonos con el azul del cielo, disfrutando de la lluvia, del rocío y del sabor de las frutas. Seguimos observando la ley y exigiendo justicia. Seguimos vivos celebrando con carnes y con vinos cada Shabbat, cada Jag y cada Simjá (alegría). Seguimos fuertes, y la creación del Estado de Israel, nos dio más fuerzas aún.
La destrucción del Templo de Jerusalén cambió para siempre la forma de ver el mundo de nuestros antepasados, la forma de conectarse con Dios, de mirar la naturaleza, de contemplar a la sociedad y al ser humano. Sin embargo la vida continuó, el pueblo judío se adaptó y se redefinió sin el Templo y sin un hogar nacional. Cada tragedia en nuestras vidas nos redefine pero la vida continúa. El judaísmo es un canto a la vida. Somos la cultura de la resiliencia. Si bien es cierto que desde “aquel día todo parece más feo”, en palabras del cantautor Ismael Serrano, cada tarde de Tisha beAv esperamos también ansiosamente la llegada del Mesías que cambiará el mundo para siempre.
Ya llegará el día en que dejaremos de lamentarnos diciendo “desde el día que se destruyó el Templo de Jerusalém” para sonreírnos al decir: “Desde el día que el Mesías llegó…”.
Nejamá,
Rabino Uriel Romano Comunidad Hillcrest Jewish Center en New York, Estados Unidos.

viernes, 7 de abril de 2017

LA PASCUA JUDÍA COINCIDE EN ESPAÑA CON LA SEMANA SANTA

http://www.lainformacion.com/religion-y-credos/judaismo/comunidad-Pascua-coincidiendo-Semana-Santa_0_1014800106.html

jueves, 5 de mayo de 2016

Cuenta del Omer


Cuenta del Omer o Sefirat Ha'omer (Hebreoספירת העומר), es el nombre dado al cómputo de los 49 días o siete semanas entre PésajShavuot. La Cuenta del Omer se comienza a llevar a partir de la segunda noche de Pesaj y se continúa hasta Shavuot.
La Mitzvá (precepto) de la Cuenta del Omer consiste en contar los días y las semanas que van pasando desde el día en el que se llevaba la ofrenda del Omer al Templo de Jerusalén - sacrificio que consistía en un omer (unidad de medida) de cebada - y hasta el día anterior a la ofrenda de harina que se llevaba al templo durante la fiesta de Shavuot.
Simbólicamente, dado que la Cuenta del Omer liga a las festividades de Pesaj, en la que se rememora la liberación de Egipto, y Shavuot (Semanas), en la que se rememora la entrega de la Torá, la cuenta constituye el lazo que une a la celebración de la libertad física con la libertad espiritual obtenida de los Diez Mandamientos. ?
La cuenta comienza entonces la segunda noche de Pesaj' (16 de Nisan por la noche) para el Judaísmo Rabínico, mientras que para losKaraítas y (antiguamente) a las sectas esenias la cuenta comienza luego del Shabat que acaece durante la festividad de Pesaj. Para ambos, termina el día antes de Shavuot, festividad que acaece en el día 50.
Los días de la Cuenta del Omer son especiales, casi festivos pues son días en los que el pueblo judío se prepara espiritualmente para recibir la Torá.
Se dice que durante los primeros 33 días de la Sefirá perecieron miles de discípulos del Rabí Akiva en una plaga en el siglo II de la Era Común. Desde entonces, durante 33 días de la Cuenta del Ómer se observa un duelo parcial. No se realizan bodas, ni se corta el cabello y están prohibidas las fiestas y las cenas con música. Estas restricciones se levantan en los días festivos especiales de Lag Ba'omer yYom Yerushalayim y también Yom Ha'atzmaut.

lunes, 18 de mayo de 2015

SHAVOUT



Shavuot, la Fiesta de las Semanas, es una de las tres fiestas de peregrinaje, junto con la Pascua (Pésaj) ySuccot. Se trata de las festividades en las que, en la antigüedad, el pueblo judío peregrinaba a Jerusalén, cuando se encontraba allí el Templo Sagrado, y se hacían ofrendas de trigo y sacrificios de animales.

Shavuot se celebra al final de la Cuenta del Omer, es decir, siete semanas después (en realidad, 50 días) desde el primer día de Pésaj. Al principio de la Cuenta, los judíos traían un Omer (una unidad de medida bíblica) de grano de la primera cosecha de cebada al Templo Sagrado y, al finalizar, otro Omer de grano de la primera cosecha de trigo. Estas siete semanas de la Cuenta del Omer son las que dan nombre a esta festividad.

Shavuot, una festividad fundamentalmente agrícola, también se denomina Fiesta de la Cosecha y Fiesta de los Primeros Frutos (Bikkurim), en conmemoración de la costumbre de traer ofrendas al Templo Sagrado de los primeros frutos de la cosecha y los primeros animales nacidos en los rebaños. Este aspecto agrícola de la celebración se ha conservado después de la destrucción del Templo Sagrado: entre los símbolos que la representan hay siete productos que bendigan la Tierra de Israel: trigo, cebada, uvas, higos, granadas, aceitunas y dátiles.

Shavuot también es la fiesta de la Entrega de la Torá. Según la tradición, en este día es cuando se entregó la Torá al Pueblo Judío en el Monte Sinaí.

Durante el período en que la mayoría del Pueblo Judío estaba en la Diáspora y no podía celebrar Shavuot como fiesta agrícola, las tradiciones religiosas pasaron a primer término. Con la renovación del asentamiento judío en la Tierra de Israel, los nuevos agricultores (principalmente en las comunidades agrícolas cooperativas de los kibbutz y las moshavim) han retomado el aspecto agrícola como eje fundamental de la festividad, y se ha desarrollado una tradición rica y colorista en torno a las ceremonias de ofrenda de Bikkurim.

Shavuot también tiene un vínculo con el Libro de Ruth de la Biblia, que relata la historia de Ruth la moabita que se unió a los judíos y es antepasada del Rey David. La historia se relaciona con esta festividad porque tiene lugar durante la cosecha, más o menos en Shavuot.

También existe una conexión entre la dinastía real de David y la festividad de la Entrega de la Torá. Según la tradición, David nació y murió en Shavuot. La historia de Ruth pone de relieve el hecho de que cualquier persona puede unirse al Pueblo Judío y aceptar la Torá, aunque sea de otra nación, incluso de una nación enemiga.


Costumbres de esta Festividad


Oraciones nocturnas de Shavuot
una costumbre asociada a la tradición es que la Torá se entregó en Shavuot. así pues, en la noche de la fiesta, es costumbre estudiar la Torá toda la noche en la sinagoga a fin de prepararse para recibirla, del mismo modo que la novia se prepara para recibir al novio. Los textos que se estudian varían según la comunidad, pero suelen incluir pasajes de la Torá, la Mishná y el Zohar.

Lectura del Libro de Ruth
el día de Shavuot se lee el Libro de Ruth en la sinagoga. Su lectura va acompañada de diversas canciones litúrgicas relacionadas con los preceptos de la Torá.

Comer productos lácteos
es una tradición relativamente reciente, cuyo origen no queda claro. Muchos israelíes que no son específicamente religiosos han adoptado esta costumbre y celebran comidas especiales a base de los numerosos productos derivados de la leche disponibles en Israel.

Información Importante


Si está visitando un kibbutz, merece la pena asistir a la ceremonia anual de Bikkurim. En los asentamientos agrícolas, y en muchos de los kibbutzim, se celebran ceremonias muy bonitas y procesiones en Shavuot, para mostrar los productos cultivados en el kibbutz. En la mayoría de los kibbutzim, estas ceremonias están abiertas al público, algunas gratuitamente y otras previo pago de una cuota.

domingo, 17 de mayo de 2015

IOM IERUSHALAIM

¿POR QUÉ CELEBRAR EL DÍA DE JERUSALÉM?

En el año 70 EC la perdimos.
El ejército romano conquistó lo que había sido la gloria de la nación judía durante mil años. Saquearon Jerusalem y degollaron o esclavizaron a todo residente judío.
Sesenta y cinco años después, el Emperador Romano Adrián arrasó con la ciudad. En sus ruinas construyó Aelia Capitolina. A los únicos judíos que les estaba permitida la entrada era a los esclavos judíos. Y el nombre “Jerusalem” sobrevivió sólo en nuestros libros de plegarias, desde los cuales le suplicábamos a Dios tres veces al día que reconstruyera Jerusalem.
Cuando el Imperio Romano se reinventó a sí mismo como el Imperio Bizantino en el siglo IV, trajeron de vuelta el nombre de la ciudad, Jerusalem, pero no a sus judíos. Los judíos, quienes aún vivían en florecientes comunidades en la Galilea y en las Alturas del Golán, tenían permitida la entrada sólo un día al año: en Tishá b’Av, el día de la destrucción del Templo Sagrado y de Jerusalem. Uno de los historiadores de la época, Jerónimo, escribió: “Los judíos sólo pueden venir a lamentar la destrucción de la ciudad, y deben comprar el privilegio de poder llorar por la destrucción de la ciudad”.
La conquista árabe en el año 638 les arrebató la ciudad a los Bizantinos. El Califa Omar, el gobernante musulmán, les permitió a los judíos regresar. Un gran enclave judío se asentó al norte del Monte del Templo. El Templo del monte era obviamente la corona de Jerusalem. El emperador romano Adrián había construido un templo para Júpiter en la ruinas del Templo Sagrado de Jerusalem. Los Bizantinos habían construido una iglesia allí. Ahora los musulmanes nivelaron el lugar y construyeron el Domo de la Roca y la Mezquita de Al Aqsa.
Los cruzados conquistaron Jerusalem en el año 1099 y mataron a todos los judíos y musulmanes.
Los cruzados conquistaron Jerusalem en el año 1099 y mataron a todos los judíos y musulmanes. Un río de sangre corría por las calles sagradas. Pronto los cristianos les permitieron a los tintoreros de telas judíos regresar. Benjamín de Tudela escribió: “Hay aproximadamente 200 judíos que viven bajo la Torre de David”.
Un siglo más tarde, los musulmanes bajo el liderazgo de Saladino vencieron a los cruzados, y a los judíos les fue permitido una vez más el libre acceso a Jerusalem. Como Rav Shlomó ben Samson escribió: “Llegamos a Jerusalem por el extremo occidental de la ciudad, rasgando nuestras vestimentas al verla… fue un momento muy emocional, y lloramos amargamente”.
Los Mamelucos egipcios (soldados-esclavos) se tomaron la ciudad en el año 1250. Cuando el famoso Rav Moshé ben Najman (el Rambán) llegó de España no encontró suficientes judíos ni siquiera para tener minián. En una carta a su hijo, escribió: “Te escribo esta carta desde Jerusalem, la ciudad santa… las más destruida de todas las ciudades… Encontramos una casa en ruinas con pilares de mármol y un hermoso domo, y la convertimos en una sinagoga… Las casas de la ciudad están abandonadas, y cualquiera puede clamarlas”. El Rambán reestableció la comunidad judía de Jerusalem y la hizo crecer.
En 1516, Los Turcos Otomanos conquistaron la ciudad. El sultán Suleiman el Magnífico reconstruyó las murallas de Jerusalem y motivó a los judíos exiliados de España (en 1942) asentarse allí. Menos de un siglo después, sin embargo, el régimen Turco se volvió corrupto. Impusieron grandes impuestos y muchas restricciones a los judíos de Jerusalem. Sin embargo, atraídos por sus corazones y plegarias, los judíos continuaron regresando a Jerusalem.
A mediados del siglo XIX la ciudad amurallada de Jerusalem estaba tan poblada con judíos que unos pocos residentes sugirieron mudarse hacia fuera de las murallas, pero sin la gran protección de las piedras quedarían a la merced de las pandillas de bandidos. Sir Moshé Montefiore dio el primer paso para resolver el problema y construyó un recinto protegido en las afueras de la muralla; veinte intrépidas familias judías se fueron a residir allí. Prontamente se formaron otros enclaves judíos y la nueva ciudad de Jerusalem se extendió más allá de lo que posteriormente pasó a ser conocida como la Ciudad Vieja, tal como se expande una manada en torno a su matriarca.
Los británicos derrotaron a los turcos durante la Primera Guerra Mundial, y en 1917, el general Allenby marchó victoriosamente a la Ciudad Vieja. Los británicos dividieron la Ciudad Vieja en cuatro cuartos: el cuarto musulmán (actualmente la mitad del área de la Ciudad Vieja), el cuarto cristiano, el cuarto judío y el cuarto armenio. Las designaciones fueron ficticias: de acuerdo al propio censo de los británicos, la mayoría de los residentes del “cuarto musulmán” eran judíos.
Los británicos mantuvieron las restricciones de los turcos sobre los judíos en elkotel (el Muro de los Lamentos), el sitio judío más santo del mundo junto al Monte del Templo. Sólo un angosto camino era accesible para que los judíos fueran a rezar. Los judíos no tenían permitido llevar asientos o bancos para sentarse. No tenían permitido poner una mejitzá como la que existe en las sinagogas. Aquellos judíos que se atrevían a tocar el shofar en Rosh Hashaná o al final de Iom Kipur eran arrestados y encarcelados.
Cuando, en mayo de 1948, los británicos fueron forzados por la ONU a emprender retirada, la Ciudad Vieja de Jerusalem, incluyendo el Monte del Templo y el kotel, cayeron en manos del ejército jordano (conocido como la Legión Árabe). Todos los residentes judíos fueron exiliados. Los hombres fueron llevados a Jordania como prisioneros de guerra, y las mujeres, niños y ancianos fueron expulsados por la Puerta de Sión mientras los que habían sido sus hogares por generaciones eran saqueados y quemados tras ellos.
Por primera vez en tres milenios, la Ciudad Vieja de Jerusalem era Judenrein.
El naciente estado de Israel, que había nacido ese mes, proclamó a Jerusalem como su capital. David Ben Gurion, quien fuera el primero en ocupar el cargo de primer ministro de Israel, declaró: “El valor de Jerusalem no puede ser medido, pesado o puesto en palabras. Si una tierra tiene un alma, Jerusalem es el alma de la tierra de Israel”.
La “ciudad nueva” de Jerusalem, dividida entre Israel y Jordania, se llenó de instituciones gubernamentales, educacionales y culturales. Pero su corazón, la amurallada Ciudad Vieja, rodeada de un alambre de púas y una amenazante señal de “Tierra de nadie”, se mantuvo fuera de Israel como, al igual que en algunas operaciones cardíacas, el corazón del paciente se mantiene fuera de su cuerpo.
Por diecinueve años Jerusalem —la verdadera Jerusalem, la Ciudad Vieja—, se retiró de nuestras vidas para mantenerse sólo en nuestras plegarias y deseos. La más grandiosa cantante de Israel, Naomi Shemer, compuso una inolvidable canción, “Jerusalem de oro”, la cual se volvió un himno de anhelo de los judíos seculares, tal como lo era el salmo de “Si te he de olvidar, Jerusalem” para los judíos religiosos.
Entonces, el día 28 del mes judío de Iyar, en el tercer día de la Guerra de los Seis Días de 1967, mientras el ejercito israelí batallaba con el ejercito jordano en áreas en torno a la Tierra de Nadie, los comandantes israelíes de pronto se dieron cuenta que podía ser posible recuperar la Ciudad Vieja. En los archivos del ejército israelí había planes militares detallados para cómo tomar cada colina y campo en la tierra, pero no había ningún plan de cómo tomar la Ciudad Vieja. Sus gruesas murallas, construidas para resguardarla de los invasores, la habían hecho invencible en 1948, cuando docenas de guerreros judíos perdieron sus vidas intentando penetrar el bastión. Pero ahora, cuando estaban siendo logradas victorias milagrosas en cada frente, ¿era posible —realmente posible— recuperar la Ciudad Vieja de Jerusalem?
La orden fue emitida a la Brigada 55 de paracaidistas de Motta Gur para que tomasen la Ciudad Vieja. Siendo un judío secular con el anhelo por Jerusalem corriendo por sus venas, Gur se sintió sobrecogido por la responsabilidad, que después de 2.000 años, él fuese a comandar a las fuerzas judías que finalmente traerían de vuelta a Jerusalem a la soberanía judía.
Los paracaidistas entraron por la Puerta del León. Para su sorpresa, fuera de ocasionales disparos de francotiradores, no hubo mayor resistencia. Las fuerzas jordanas habían evacuado la noche anterior. Las tropas israelíes se dirigieron como un magneto directamente al Monte del Templo. Las palabras de Motta Gur, las cuales fueron escuchadas en Bunkers y refugios antibombas y bases militares a lo largo de Israel, serían recordadas por la historia moderna judía como el grito de guerra de un otrora derrotado pero ahora victorioso pueblo: “Har Habayit be yadeinu, ¡el Monte del Templo está en nuestras manos!”.
Aquí estoy hoy, en la Ciudad Vieja de Jerusalem, 47 años después de aquél histórico día, y lo celebro como Iom Ierushalaim, el día de Jerusalem.
My nieto juega en las ruinas de los romanos.
Mi esposo reza en la sinagoga del siglo XIII que fuera fundada por el Ramban.
Diariamente camino por las calles de adoquines en las que el profeta declaró: “Ancianos y ancianas habitarán nuevamente en las calles de Jerusalem… y las plazas de la ciudad estarán llenas de niños y niñas jugando en ellas” (Zacarías 8:4).
Y cada célula de mi cuerpo celebra el regalo divino que es el retorno del pueblo judío a Jerusalem, y el retorno de Jerusalem al pueblo judío.

martes, 3 de febrero de 2015

Tu B'Shvat, pasado y presente


En la época de la Mishná, Tu B'Shvat era solamente una fecha de impuestos. Una fecha legal que regulaba el diezmo y otras obligaciones agrícolas, como los Bikurim (primeros frutos), OrláMaaser y Terumá, los cuales debían separarse antes de que los judíos pudiesen comer los productos que crecían en Israel. Los agricultores distribuían la fruta diezmada a los pobres, a los Levitas y a los Sacerdotes para que la comiesen. También la llevaban a Jerusalem y la compartían con los residentes y visitantes de la ciudad santa. Después de la destrucción del Primer Templo, en el año 586 A.E.C., y del posterior exilio de la mayoría del pueblo judío de la tierra de Israel, el diezmo ya no era un mandamiento bíblico. Dado que la mayoría de los judíos vivían en la diáspora, donde la mayoría de las leyes agrícolas no aplican, Tu B'Shvat dejó de conmemorarse.
Siempre existió una comunidad judía en Israel, pero no jugaba un papel significativo en el mundo judío sino hasta el siglo XVI. Después de la Inquisición española, algunos prominentes rabinos comenzaron a asentarse en Israel. Muchos de ellos eran místicos que se asentaron en la ciudad de Tzfat, quienes trajeron de regreso al país una vibrante presencia de vida judía y establecieron a Tzfat como el centro místico del mundo judío.
Ellos comenzaron a conmemorar Tu B'Shvat comiendo y bendiciendo las frutas de Israel para expresar su devota apreciación por la tierra de Israel y para simbolizar la relación cíclica del hombre con Dios y con el mundo natural que Él creó. Estos místicos judíos establecieron el Seder de Tu B'Shvat (que sigue un patrón establecido similar al del Seder de Pesaj) como una forma de ofrecer a Dios el “fruto” de nuestros labios por todos los árboles frutales y el sustento que Él provee para nosotros. Hoy en día, las corrientes jasídicas y otros judíos alrededor del mundo practican el Seder de Tu'Bshvat completo para afirmar la conexión con Dios y para mostrar apreciación por Su sustento.
En el siglo XIX, Israel era un árido desierto cuyos bosques y ecosistemas estaban casi completamente destruidos por los ejércitos invasores y por el excesivo pastoreo de los pastores árabes. A finales de siglo comenzó una nueva ola de Aliá a Israel desde los países de Europa del este cuya meta era reconstruir la tierra de Israel. Una de sus metas nacionales era reforestar la tierra como comanda la Torá (Levítico 19:23). En el año 1890, Rav Zeev Yavetz llevó a sus alumnos del asentamiento agrícola ortodoxo Zijron Yaakov a plantar árboles en Tu B'Shvat. Tanto el Sindicato de Maestros de Hebreo como el Keren Kayemet LeIsrael adoptaron posteriormente esta costumbre. Hoy en día más de un millón de israelíes participan en las actividades de plantación de árboles que son organizadas cada año en Tu B'Shvat, y hoy en día, Israel es el único país en el mundo que tiene una ganancia neta de árboles en el siglo XXI.
Los israelíes han continuado reconstruyendo y manteniendo la tierra de Israel a través de innovaciones tecnológicas limpias, forestación y proyectos de manejo de la vida silvestre. El conocimiento que han adquirido en el proceso no solamente ha ayudado a restaurar y proteger los ecosistemas de Israel, sino que también ha beneficiado a innumerables países que han disfrutado del beneficio del conocimiento ambiental de Israel. El juego “Enfoque solar” de nuestra Eco-escuela virtual de educación medioambiental judía y de Israel, al cual puedes jugar al final de este artículo, es sólo un ejemplo de cómo una compañía israelí utilizó la energía termosolar para producir la planta de electricidad termosolar más grande del mundo en el desierto de Mojave.
Este Tu B'Shvat todos podemos unirnos y apreciar el sustento que recibimos de Dios por medio de bendecir y comer las Siete Especies con las cuales la tierra de Israel fue bendecida.

Las siete especies bíblicas

Hay siete tipos diferentes de productos que son originarios de Israel. Cada una de estas siete especies es sabrosa y puede enseñarnos una importante lección de vida.
1. Trigo: Un Midrash dice que el trigo era el Árbol del conocimiento del bien y del mal en el Jardín de Edén. Después de que Adán y Eva comieron del Árbol del conocimiento, el árbol de trigo se convirtió en un tallo y el hombre fue desterrado del Jardín del Edén. En días venideros las personas volverán a sus niveles anteriores y el tallo de trigo se convertirá nuevamente en un árbol.
2. Cebada: La cebada es similar al trigo pero puede crecer incluso en tiempos de sequía y en áreas en donde el trigo no puede crecer. Representa nuestra habilidad de continuar creciendo incluso en tiempos difíciles.
3. Uvas: La parra de uvas pareciera ser el más débil de los árboles; ni siquiera tiene un tronco. Sin embargo, sus frutas son de las más sabrosas. Hay momentos en que el pueblo judío parece ser el más débil entre las naciones, pero sus frutos pueden ser los más placenteros.
4. Aceitunas: La aceituna es un símbolo de paz. La nación judía siempre debe esforzarse para hacer la paz dentro de ella misma y con las otras naciones.
5. Higo: "Aquel que mira el higo comerá de su fruto". Los higos maduran de a uno a la vez. Para cosechar todos los frutos de una higuera, ésta debe ser monitoreada constantemente. Similarmente una persona que siempre es diligente con sus estudios finalmente tendrá éxito.
6. Granada: Al observar la parte externa de la granada uno nunca puede saber si está fresca o seca por dentro. De la misma manera, si bien muchas personas pueden verse secas por fuera, ellas pueden estar llenas de buenas acciones por dentro, como las semillas de una granada.
7. Dátil: "Los justos florecerán como una palmera". Las palmeras son muy altas y tienen una sombra larga. Similarmente, los justos no siempre son recompensados inmediatamente por sus buenas acciones, a veces toma tiempo para que puedan cosechar los beneficios de sus buenas acciones.

jueves, 1 de enero de 2015

10 de Tevet


Desde el día en que el pueblo de Israel entró a la Tierra Prometida, bajo el liderazgo de Iehoshúa, sucesor de Moshé, vivió en su tierra durante un período de 850 años dando a luz veinte generaciones de hijos y nietos, hasta que el despiadado Nabucodonosor, rey de Babilonia, se alzó en su contra y lo obligó a exiliarse.
De este período, 440 años transcurrieron hasta que Shlomó HaMélej (el Rey Salomón) construyó el primer Beit HaMikdash, y otros 410 años hasta que los ejércitos de los babilonios (cuyo reino estaba situado en la antigua Caldea, motivo por el cual el Talmud los denomina Casdím) lo destruyeron.
Cuando el pueblo de Israel entró por primera vez en la Tierra Prometida estaba destinado a permanecer allí eternamente, pues Di-s había dicho a Avraham (Génesis 13:15): Porque toda la tierra que ves la daré a ti y a tu descendencia para siempre. Di-s sólo puso una condición:
Guardareis todos Mis estatutos y todas Mis leyes, y los cumpliréis no sea que la tierra en la cual Yo os introduzco para que habitéis en ella os vomite (Levítico 20:22); y no sea que la tierra os vomite por haberla contaminado, como vomitó a la nación que la habitó antes que vosotros (ibid. 18:28).
Rashi, en su comentario sobre este versículo, cita de Torat Kohanim:
Ello puede compararse con un príncipe al que se le dio comida en mal estado; como no la pudo retener la vomitó. De igual manera, la Tierra de Israel no puede contener a aquellos que pecan.
Muchas de las veintiún generaciones de judíos que poblaron la tierra al comienzo, no cumplieron los mandamientos de Di-s contaminándola con la veneración de ídolos. Abandonaron a Di-s y sirvieron a Baal y Ashtar. Dejaron al Di-s de sus padres y deificaron ídolos, haciendo abatirse la ira de Di-s sobre Iehudá y Jerusalén a raíz de sus pecados. Di-s envió profetas para reprenderlos, para inspirarlos al arrepentimiento y hacerlos retornar a El, pero el pueblo no prestó atención.

Incluso los jefes de los Kohaním y el pueblo cometieron enormes transgresiones como todas las abominaciones de las naciones, e impurificaron la Casa de Di-s que El había santificado en Jerusalén. Y el Di-s de sus padres rápidamente envió mensajeros, porque tenía compasión de Su pueblo y de Su lugar de morada, pero ellos se burlaron de los emisarios de Di-s, se mofaron de Su palabra y ridiculizaron a Sus Profetas, hasta que la ira de Di-s se alzó contra Su pueblo a tal punto que no hubo remedio (II Crónicas 36:14-16).
Los Sabios dijeron:
¿Con qué pueden compararse las diez tribus, y las tribus de Iehudá y Biniamín? Con dos personas que utilizaban una cobija nueva para cubrirse durante la época de lluvias. Una de ellas tiraba de un lado mientras que la otra tiraba del otro, hasta que se desgarró. De igual modo, las diez tribus no se abstuvieron de venerar ídolos en Shomrón, ni las tribus de Iehudá y Biniamin en Jerusalén, hasta que provocaron la destrucción de Jerusalem.

Y aconteció a los nueve años de su reinado, en el décimo mes, a los diez días del mes, que Nabucodonosor, rey de Babilonia, vino con todo su ejército hacia Jerusalén y la sitió, levantando muros a su alrededor. Y la ciudad se mantuvo sitiada hasta el año undécimo del reinado del rey Tzidkíahu. A los nueve días del mes el hambre prevaleció en la ciudad, hasta que no hubo pan para el pueblo. Y se abrió una brecha en el muro de la ciudad.. (II Reyes, 25:1-4).
Y en el mes quinto, a los diez días del mes… vino Nebucodonosor, capitán de la guardia… y quemó la Casa de Di-s, el palacio del rey y todas las casas de Jerusalem… Todos los muros que rodeaban a Jerusalem fueron destruidos… El resto de la multitud fue exiliada por Nevuzaradán (Jeremías 52:12).
Vemos, pues, que el 10 de Tevet -cuando se inició el sitio de Jerusalem- fue el comienzo de toda una cadena de calamidades que finalmente concluyó con la trágica destrucción del Beít HaMíkdash y el destierro de Iehudá.

BAJO ASEDIO Y EN PELIGRO
Como vimos anteriormente, durante el sitio de Jerusalén prevaleció el hambre. En Pesiktá Rabatí26 leemos:
Las hijas de Tzíón se encontraban en los mercados, y al verse unas a otras, una preguntaba: “¿Por qué motivo has venido hoy al mercado, cuando nunca antes en tu vida lo habías hecho?” Y la otra respondía:
“¿Debo ocultarte la verdad? La hambruna es muy dura y no la puedo soportar”. Entonces se ayudaban entre s ie iban en busca [de comida] por toda la ciudad, sin encontrar nada. Se apoyaban sobre las columnas y morían en cada esquina. Sus bebés de pecho gateaban por todos lados, cada uno de ellos reconociendo a su madre, y trepándose a ellas trataban de amamantarse, intentando succionar leche, pero nada había. Y allí morían, sobre el regazo de sus madres.

En Ialkut Shimoní (Eijá 1), nuestros Sabios escriben:
Cuando el malvado [Nevuzaradán] vino a Jerusalén junto con sus aliados, pensó que conquistaría la ciudad rápidamente, pero Di-s fortaleció a sus residentes hasta el tercer año [del sitio], con la esperanza de que se arrepintieran. En aquel entonces había en Jerusalem varios hombres valientes, que lucharon contra los caldeos (babilonios), aniquilando a muchos de ellos. Entre estos se encontraba un poderoso guerrero llamado Ahvá ben Guevirti. Cuando los soldados enemigos lanzaban enormes rocas contra las murallas, intentando abrir una brecha en ellas, él las atajaba con sus manos y las lanzaba de vuelta a los soldados enemigos, matando a muchos de ellos. Incluso comenzó a detener las piedras con sus píes y arrojarlas de vuelta hacia el enemigo. Pero los pecados de la ciudad lo hicieron tambalear, y fue así que una fuerte ráfaga de viento lo hizo caer desde la muralla causando su muerte. Entonces las murallas de Jerusalén fueron quebradas y los babilonios entraron en la ciudad.

AYUNAR PARA CORREGIR LOS PECADOS
Maimónides escribe lo siguiente (Leyes del Ayuno 5):

El ayuno del 10 de Tevet es como los demás ayunos que fueron establecidos para lamentar la destrucción del Beit HaMikdash y el exilio de Israel. Sin embargo, el propósito principal del ayuno no es el dolor y el lamento, pues la aflicción sentida cuando tuvieron lugar estos acontecimientos fue suficiente. Por el contrario, su finalidad fundamental es la de estimular el arrepentimiento, recordarnos las malas acciones de nuestros antepasados, como así también las propias acciones que acarrearon, a ellos y a nosotros, grandes tribulaciones. Mediante el recuerdo de todo esto nos arrepentiremos y obraremos correctamente, como expresa el versículo (Levítico 26:4 “Y confesarán sus pecados y los pecados de sus antepasados por el mal que Me han causado…”.
Nuestros Sabios (Talmud Ierushaliní, Iomá 1) enseñaron: “Toda generación en la cual no es reconstruido el BeitHaMikdash, es considerada como si lo hubieran destruido”, puesto que cada generación tiene la capacidad de despertar la misericordia Divina, redimir a Israel de sus enemigos, reunir a sus exiliados de los lugares en que se encuentran dispersos, y reconstruir el Beit HaMíkdash.

martes, 9 de diciembre de 2014

JANUCÁ 2014


La Fiesta de Janucá (Hanukkah) comienza al  anochecer de la víspera del 17 de Diciembre, y las celebraciones se extienden durante ocho días.

Conmemora la derrota de los helenos, la recuperación de la independencia judía, y la posterior purificación del Sagrado Templo de Jerusalén que habia sido tomado por el Imperio Greco-Sirio e impedía a los Judíos profesar su fe.

En el Janucá ó “Fiesta de las Luces” es costumbre comer frituras, por la gran relevancia del aceite en la historia del milagro de Janucá. También se suele dar dinero a los niños para reforzarlos positivamente por su buena conducta y su éxito en los estudios. 


Janucá, "La Fiesta de las Luces" regresa el 18 de diciembre a la Plaza de la Villa de Madrid. Comenzará a las 19.00 horas.

Por 7 º año consecutivo, la Comunidad Judía de Madrid y el Centro Sefarad-Israel, con el apoyo del Ayuntamiento y las organizaciones de la Comunidad Judía de Madrid, realizarán el encendido público de la Janukiyá compartiendo así con todos los madrileños la celebración de Janucá, la fiesta de las luces.

¡YA TENEMOS LA PROGRAMACIÓN!
Encendido de la 3ª vela de Janucá, con la presencia de Alcaldesa de Madrid, el Embajador de Israel y otras personalidades.
En el programa:
•    Al ritmo de Janucá por el Centro Ibn Gabirol- Colegio Estrella Toledano.
•    Intervenciones de la cantante Emilia Krol y del conjunto Humanidanza.
•    Participación de jóvenes madrijim y madrijot de Yajad, Maccabi y Bet El.
•    Bailes y danzas para todo el público.
•    Sufganiot, te, luces y mucha alegría.
¡No se lo pierdan!




lunes, 6 de octubre de 2014

SUCOT O FIESTA DE LAS TIENDAS

La fiesta de Sucot:"El día quince del mes séptimo será festividad de las cabañas para el Eterno, que durará siete días" (Levítico 23:34), y así: "Viviréis en cabañas esos siete días. Cada nativo de Israel habitará en cabañas, para que vuestras generaciones sepan que hice habitar a los hijos de Israel en tiendas cuando los liberéde la tierra de Egipto" (Levítico 23:42-43).

Esta festividad le recuerda al pueblo el vagabundeo por el desierto en el camino de la esclavitud a la liberación nacional y espiritual. En el desierto se creó la imagen espiritual del pueblo y allí recibió la Torá. Aún cuando llega ese pueblo a su descanso en su tierra, la tierra de Israel, recordará la adversidad del desierto y la benevolencia del Santo Bendito Sea "Y te condujo por el desierto grande y terrible plagado de víboras ardientes y escorpiones, un erial carente de agua de donde, empero, Él extrajo para ti agua de la roca dura. Y te dio también maná para comer en el desierto, cosa que no conocieron tus padres" (Deuteronomio 8:15-16). La fiesta es también llamada la fiesta de la cosecha: "Y celebrarás la festividad de las cabanas durante siete días, una vez recogido el producto de tu era y de tu lagar".

No existe una alegría natural más grande que la de la cosecha. El hombre se esforzó durante todo un ano y al fin es merecedor de recolectar su cosecha y sus frutos. La Torá adjunta a esta alegría, la alegría del precepto. En estos días, especialmente, abandonamos nuestros hogares fijos para un lugar temporario, con demostrar que toda nuestra vida en este mundo se asemejan a una suca temporaria y los valores que existen eternamente son aquellos que se vinculan con el espíritu del pueblo de Israel.
La unión del pueblo: la fiesta de Sucot, como el resto de las festividades de peregrinación, tienen una base nacional. El precepto de la suca nos viene a recordar un pasado en común, cuando el pueblo de Israel estaba en el desierto camino a Eretz Israel. En la fiesta de Sucot el pueblo de Israel subía a Jerusalem, lugar céntrico espiritualmente y de superior importancia, para festejar la fiesta en ese lugar.
La alegría: La festividad es llamada por nuestros sabios "época de alegría" (de la misma manera que la festividad de Pesaj es llamada "época de liberación", y Shavuot - "época del recibimiento de la Torá"). Tres veces somos obligados en la Torá a alegrarnos en la fiesta de Sucot "Y te alegrarás en la festividad", "Y estarás alegre", "Y se alegrarán ante vuestro D's durante siete días". Existen varias razones para esta alegría: la alegría de la cosecha, y aquella que viene luego del esfuerzo espiritual realizado durante los "días de arrepentimiento". En este momento estamos seguros que ha sido bueno nuestro veredicto, y es por eso que estamos alegres. También está la alegría de la peregrinación, la unión y la concentración de todo el pueblo en Jerusalem - "una ciudad que hace a todo el pueblo de Israel amigos". Esta alegría tenía su punto culmine en Simjat Bet Hashoeva en la época que existía el Templo.
La preocupación por los pobres y necesitados: En la festividad de Sucot se enfatiza la idea de igualdad social y cooperación de los diferentes niveles sociales. "Te regocijarás en la celebración tú con tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, el levita, el forastero, el huérfano y la viuda que moraren contigo. (Deuteronomio 16:14). A estas tres personas que poseen riquezas se le agregan otros seis que no poseen. De aquí la costumbre de aumentar la caridad en vísperas de Sucot, e invitar personas para compartir la festividad.
Paz: la festividad de Sucot es época de alegría, pero es también el día de la sentencia. En Sucot son sentenciados (todas las criaturas del mundo) sobre el agua (se fija la cantidad de lluvias que caerán ese ano). En Sucot se sacrifican siete toros uno por cada nación del mundo y estos eran sacrificios para el bienestar y tranquilidad de todos los pueblo de la tierra. En la fiesta de Sucot comenzamos una nueva etapa en la relación con las otras naciones, y la suca es llamada "la suca de la paz": "y extiende sobre nosotros la suca de la paz".


SEFARAD ISRAEL

miércoles, 1 de octubre de 2014

Yom Kipur 2014

“Yom Kipur” es la conmemoración judía para pedir el perdón por los pecados cometidos durante el año y para el arrepentimiento sincero.

Yom Kippur es considerado el día más santo y solemne del año. La comida, la bebida, el baño y las relaciones conyugales están prohibidas. En el año 2014 el ayuno empieza al ocaso del 3 de Octubre y termina al anochecer del 4 de Octubre.

Al contrario de la creencia popular, Yom Kipur no es un día triste, sino una celebración para el ayuno y oración en un ambiente alegre. El ayuno libera a la persona de los asuntos físicos, para concentrarse en la oración y en la introspección espiritual. Según la tradición, sólo se logra el perdón través de la plegaria verdadera, el arrepentimiento y la caridad.  

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Rosh Hashaná

El año nuevo judío, se celebrará este año a partir de la puesta del sol del miércoles 24 de septiembre hasta la noche del viernes 26 de septiembre.
Rezamos por un año de paz, la felicidad y el bienestar, y aprovechamos esta ocasión para extender a nuestros lectores nuestros mejores deseos para el nuevo año.




domingo, 21 de septiembre de 2014

ROSH HA-SHANÁH 26 y 27 de septiembre de 2014

AÑO NUEVO 

24 de septiembre de 2014
Encendido de velas:19:52 h.


LECTURAS

Primer día: 25 de septiembre de 2014
Génesis 21, 1-34
Números 29, 1-6

Segundo día: 26 de septiembre de 2014
Génesis 22, 1-24
Números 29, 1-6